La Batalla Silenciosa

Voces silenciosas que viajan en corrientes de aire buscando el espectro que de forma a un pensamiento engendrado en un momento de intimidad. La materia finita comprime en segmentos alocados la imagen de un mundo que va más allá de los límites tangibles; la mente se acostumbra a los lugares conocidos ahogando en  suspiros carrasposos  a los espíritus banales que no supieron esquivar las esquirlas de un mudo engaño ancestral. Formas etéreas y gritos inaudibles son descartados en el ardid de una trampa que no ha desgastado sus resortes a pesar del paso de los siglos;  la llamada inconsciencia de los hombres traza un mapa misterioso, los planos de un camino que se quiere evitar son dibujados por la  elección de aquel que se dejó seducir por los cantos de sirena de la absurda incredulidad. Es empujado a un abismo de incertidumbres, lo que se da por sentado desaparece  y los interrogantes se convierten en fauces devoradoras de certezas infundadas.

La guerra espiritual está en curso. Ángeles y demonios movilizan fuerzas en un intento angustioso por llamar la atención. La aparente indiferencia del hombre no es más que  la solapada trasferencia de afectos al bando enemigo que se alimenta precisamente de esa indiferencia. Como segadores de la muerte, ángeles caídos van sembrando pensamientos en el corazón de los hombres; visiones torcidas y sueños equivocados son puestos como granadas en los rincones más ocultos del ser humano. La máxima creación ha de ser destruida, aunque para ello haya que valerse de palabras zalameras y susurros imperceptibles al pozo del ego que nunca se llena.

Mentes obtusas que se niegan a ver la Verdad  cobijan sus esperanzas en el manto ficticio que comúnmente se conoce como “realidad”, sin atreverse siquiera a escuchar el tierno llamado del Hacedor de todas las formas y colores. La Verdad se convierte en tres Personas sin dejar de ser la misma Persona, la misma Verdad que con su aliento hace girar la tierra y todos los planetas. El Verbo de vida trasmite aliento de vida a todas las criaturas, aún cuando estas no lo quieran reconocer o lo hagan a medias, adoptando la posición que adoptan los pusilánimes. La invitación a tomar las armas y pelear junto a Aquel que cedió su lugar de gloria para morir por nosotros esta abierta. Engendros de pesadilla y demonios huyen a su Voz; las criaturas infernales, que parecen tan fuertes cuando quieren controlar la voluntad del débil mortal, tiemblan como ramas de sauce sacudidas por un huracán ante la sola mención de Su Nombre. La batalla esta dada, sea que la veamos o no, sea que lo creamos o no, y el botín en disputa es tu alma, nada más ni nada menos.

One Response to La Batalla Silenciosa

  1. Daniela says:

    Muy bueno y real, bendiciones y gracias por aclararme algunas cosas. 🙂

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